Y si, es a las 2:02 de la mañana de este 27 de junio de 2013 el momento en el que me doy cuenta que nuestro equilibrio era imposible, pero hemos conseguido que fuese compatible y logramos juntarlo. Hemos hecho nuestro propio equilibrio, y esas es la razón y respuesta a todas las preguntas que nos llevamos hecho todo este tiempo. A partir de ahora se presentarán nuevas cuestiones, lo sé, pero ya tenemos una respuesta construida.
Nuestro querido Iván nos dice todo, solo hay que saber interpretar y escuchar, no oír. Él dice que nos digamos adiós o por lo menos nos asegura que terminaremos diciéndonoslo. Sabemos que tiene razón, como siempre, pero ¿que hacemos? ¿le damos la razón? ¿le demostramos que está equivocado? Tu decides una vez más. Sabes que yo siempre he opinado lo mismo y no pienso tirar todo por lo suelos... Cierra los ojos y piensa en la base de todo, en lo esencial, y detrás recuerda. Recuerda todo lo vivido, todo, desde el primer momento, dese los kilómetros que lograron separarnos físicamente pero nunca mentalmente. Recuerda y piensa que alguna vez hayamos el equilibrio que alguien nos quiso robar y al final el único que consiguió destrozarlo y romperlo fuiste tú. Piensa que es ahora cuando me estoy dando cuenta de por que lo hacías, por que parecía que no luchabas, de por que unas veces tanto y otras tan poco... Se que no lo tenías claro, ni lo tienes ahora mismo, pero solo querías evitar lo que denominamos sufrir, solo pretendías apartar de cualquiera de nosotros dos esa sensación de dolor, de soledad, de ausencia, de equivocación, de derrota, de decepción... pero yo te quiero y se que tu también, sino nada de esto tendría explicación.
Una vez más yo no me voy a dar por vencida, lo sabes, yo voy a seguir buscando nuestro momento, quiero volver a reconstruir nuestro equilibrio y se que al final tu me ayudarás. Quiero tener más momentos que recordar, quiero ver el adiós de nuestro Iván pero demostrar que no ha llegado. Nuestra luna llena no está perdida, nunca ha chocado contra el suelo. Pretendo enseñarte que nuestras siete y veintisiete aún no ha llegado, pero que podemos encontrarla en alguno de los días que pasan, amor. El tiempo no nos exige, exigimos nosotros al tiempo.
Es nuestra decisión, pero siempre con dolor.
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