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sábado, 1 de diciembre de 2012
No existen palabras.
La sensación de no saber exactamente lo que sientes. La felicidad eterna, también la tristeza. El querer, el poder, el valorar. Ser capaz de tanto reír como llorar a mares delante de cualquier persona, incluso delante de un grupo enorme de gente. El echar de menos acompañado de lo que llaman querer de más. Valorar realmente las oportunidades que te da la vida. Saber sacar lo mejor de cada persona, y a pesar de la distancia, llevarlo contigo siempre en la parte izquierda del pecho. Poder escuchar y saber ayudar, la sensación de que te escuchen y ser ayudado en ese mismo momento. Tener la oportunidad de querer con todas tus fuerzas y sentirte aún más querido. Que no te juzguen por apariencia, si no por lo que eres capaz de aportar y la capacidad que tienes de hacerle los días más fáciles a los demás. Sentir que da igual todo lo que nos rodea si estamos juntos, que llegue el fin del mundo si quiere, que hasta que llegue nuestro fin, nada se derrumbará. La capacidad del perdón. Aprender de los demás, que aprendan de ti. Luchar por algo sin venirse abajo y conseguirlo. Servir de apoyo y poder apoyarte. Lo que sientes cuando no puedes parar de sonreír porque eres completamente feliz. Viajar. Pasar de lo mejor a lo peor en una milésima de segundo, pero siempre sabiendo que nosotros, todos juntos, formamos " lo mejor". MJM
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