
Y a tan solo 83 días para volver a verte. Por una parte parece mucho tiempo. Vivir cada día que pasa esperando ese instante, se hace eterno. Pero por otra parte miras atrás y te das cuenta de que realmente ochenta y cinco días en tu vida no son nada, pasan volando. Lo peor es que no sabes como ni qué va a suceder. Solamente sabemos que los dos estaremos allí, y que pase lo que pase no fallaremos. Eso es lo que realmente compone mi felicidad? Me pregunto cada día. Pero por los pequeños detalles sin importancia me doy cuenta de que sí, es mi felicidad. Y cada mañana lo digo más orgullosa hasta que llegue el día en que no tenga ni que pensarlo...
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